-¡Hombre! ¡Hola Shikamaru!
Esto si que lo ponía nervioso. Un plan tan bien diseñado ahora se iba a la porra. Habría que utilizar el plan B, preparado para casos como éste, en los que su banco se encontraba ocupado como ahora.
-Me voy a casa.
Una gran gota apareció en la sien de todos los que se encontraban reunidos allí.
-Ei, no tio, quédate con nosotros.
-No, Naruto- dijo calmadamente- además, no me llames "tío"- añadió al darse cuenta de cómo lo había llamado.
-Pero...
-Eres un pesado.
-Sasuke, tu no te metas...- dijo Naruto con una mueca, mostrándo su incomodidad.
-Es que siempre insistes en las cosas. Cuando te dicen que no, es que no y ya está...
-Siempre está bien el insistir.. ¡así me entreno yo! ¡La insistencia es el mejor arma! ¿Para qué darse por vencido?- argumentó Lee mientras terminaba su frase con la pose de "tío guay", cosa que hizo sonreír felizmente al rubio.
-Decid lo que queráis, pero yo me estoy aburriendo aquí y creo que voy a hacer lo mismo que Shikam...
-¡No! -interrumpió Naruto al Uchiha- ¡Que os quería decir una cosa a los cuatro!
-¿a los cuatro? Si a mi no me ha dicho nadie que viniera...
-No, Nara. Yo soy ese cuarto.
-Vaya, así que tú por aquí.- comentó Shikamaru a la cabeza pelirroja que asomaba tras Lee.
-Gaara está de visita - explicó el rubio- ¡duerme en mi casa!- añadió felizmente.
-Pues pobre...- murmuró Sasuke.
-Lo he oído.
Lo había hecho con toda la intención de que lo oyera.
-¿Y para qué nos has juntado?- continuó tranquilamente Sasuke.
A pesar de todo el jaleo, Shikamaru decidió quedarse a escuchar al rubio. "Al fin y al cabo no creo que pase nada si me quedo".
Mientras se sentaba en el espacio que los demás le ofrecían de "su banco" observó cómo Naruto sacaba un papel apresuradamente.
-¡Tachán!- dijo alzándolo como si fuera Link. Shikamaru encontró graciosa ésta comparación con su juego favorito, Zelda, y no pudo evitar reírse por lo bajo.
-¿Te hace gracia la idea de participar?- dijo Naruto atónito.
Un momento...
-¿Participar en qué?
Lo sabia. Ya lo iba a liar en uno de sus rollos.
-¡Yo sé tocar la batería!- comentó Lee de forma efusiva.
-"¿Eh?"- se preguntó Shikamaru.
Miró a Sasuke, que ahora sujetaba el papel incrédulo. Sus miradas coincidieron.
-Este idiota quiere que organicemos un grupo -dijo seriamente, entonces volvió la vista al papel y añadió:- para el primer festival de música de Konoha. Y lo mejor, es dentro de una semana.- acabó, mirando de reojo a Naruto.
Shikamaru pensó en como sería este par entrenando juntos y volvió a reírse. Pero... ¡¿Un momento...?!- ¡¿UN GRUPO?!
-Yo se hacer algo con la guitarra eléctrica. Mi herm... bueno, aprendí cuando era más pequeño.
-Yo el bajo- añadió Gaara tranquilamente con cara de gustarle la idea.
-Yo no sé tocar nada- dijo Naruto.
-Bueno, a parte de tocar también puedo golpearte con ella... ¿quieres formar un grupo sin saber tocar un instrumento? -dijo Sasuke irritado.
-No... ¡yo canto!
-Ah, si... ¿el qué?
-Ehm, bueno... pues... ¡lo que componga Shikamaru!, que es el compositor.
Ya estaba ahí. Metido en el lío... pero no esperaba que tanto.
-Yo no se componer.
-Si que sabes, lo que pasa es que no te apetece.- concluyó Naruto.
De nuevo una gran gota apareció en la sien del resto.
-¿Entonces si?- insistió Naruto.
Sasuke de nuevo cogió el papel, que había ido pasando de mano en mano y leyó:
-"el premio será algo de mucha utilidad. Tsunade, la Hokage"- terminó... y comentó- Me hace gracia como suena la firma.
Tras instantes de silencio y de miradas serias no puedieron evitar las carcajadas.
-Por intentarlo no se pierde nada- dijo con su pose de "tío guay" Lee.
De nuevo un escalofrío recorrió mi cuerpo. Me encontraba con la mente en blanco, recorriendo el lugar en el que me encontraba y observando a aquella gente que de no ser porque me habían dicho que algo les pasaba, yo ni siquiera me habría dado cuenta.
Increíble. Si aquéllas personas se suponía que estaban muertas… ¿qué hacían tan tranquilas yendo de un lado para otro, como si no pasara nada? Entonces me di cuenta… y como siempre que estoy nerviosa, hablé sola.
- ¡se supone que he bajado del tren para algo! ¿qué se supone que hago aquí parada?
Y, exactamente como predije, nadie se giró a prestarme la mínima atención a pesar de los gritos que acababa de soltar. Esa imperturbabilidad me cabreaba cada vez más. Y el no saber era aún peor.
- Me voy al maldito tren de las narices…
Había vuelto a hacerlo. Y nadie me hacia caso, exactamente igual que antes. El cabreo ante la incomprensión estaba aumentando poco a poco y eso me hacía coger fuerzas, tal y como me había pasado a la hora de bajar del tren dejando a las demás atrás. La verdad es que lo agradecí a la hora de encontrarme frente a frente con aquél tren, el de la tercera vía, en donde supuestamente se encontraba Jueg… Kisapi.
Por donde había salido Yumi. ¿Por qué era el tren equivocado? ¿Simplemente porque me sentía incómoda al acercarme? ¿Entonces qué hacia ella allí dentro?
Respiré hondo. Y entonces entré sin mas.
Esto no se puede considerar una historia, sino más bien una especie de redacción. Se me ocurrió en un mini-instante de inspiración y creo que para haberla escrito tan "sin-pensar" es una "historia" bastante agradecida. Da que pensar... ¿por qué lo primero que se nos ocurre es...?
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Estoy harta. Mi día a día es monótono, me siento golpeada, sucia y utilizada.
Todo pasa desde entonces… hará un año ya. Entré en aquél lugar, sus ojos se posaron sobre mi y no me han dejado de mirar ni un solo día… quizá tengo algún momento en el que se distrae, en el que se entretiene con otras cosas ya sea el fútbol de los domingos, los amigos que le llaman para que se baje al bar a tomar “un par de copas” que finalmente que convierten en “es que me invitaron..”, es decir, cuatro…o cinco…o seis… ¿y ahora qué? Te aburres, me buscas y me utilizas. Abusas de mi hasta que te cansas.
Pero lo peor pasó ese día con tu “ya la llevo yo”.
¿Me preguntaste a mi si me hacía ilusión ir? ¿Si me apetecía? ¿Si me interesa este tipo de vida? Aunque ya sé lo que me dirías… cómo vas a pensar en algo así si no soy más que un objeto ¿no? Me tratas como tal y como tal me ves.
Me llevaste a aquel descampado por el que pasamos el primer día, si, aquél que se encuentra cerca de casa de tus padres.
Te juro que no sentí mas asco en toda mi vida cuando toda tu pandilla de amigos se sintió con derecho a pisotearme…
Pero te digo que lo peor fue otra cosa.
Fue que participé activamente por vosotros.
Y no me felicitasteis por ningún maldito GOL
- Entendido. -mira hacia un lado- ahí viene...
Conforme se acercaba aquélla figura iba mostrándo los diversos rasgos del chico. Rubio, pelo largo y liso y ojos azules. Vestía una capa larga, negra y con nubes rojas como símbolo de la organización en la que se encontraba: Akatsuki.
- Deidara, estoy harto de que siempre me hagas esperar. Sabes que no me gusta...
-Lo siento, Danna. Tenía que hacer unas cosillas antes...
- Si de verdad consideras que eso que haces y llamas arte merece la pena como para que pierdas el tiempo...
- ¡Ya vale, uhm! Considerarás tu "arte" mejor que el mio- dijo sarcásticamente- La vida etern...
- ¡Basta! Deidara, Sasori... -espetó el líder de repente pidiendo silencio- Tenéis algo que hacer...
-¡Uhm!
- Qué remedio... suspiró Sasori. También vestía aquélla túnica. En comparación con los otros dos éste parecía mucho más bajo, más bien como si fuera agachado. Portaba un gran sombrero de paja sobre su cabeza y unas tiras blancas impedían ver su rostro (además de llevar tapada la boca con un pañuelo al más puro estilo atracador de bancos del viejo oeste.
- ¿Y qué tenemos que...?- el rubio no acabó la frase al ver que Sasori ya estaba marchándose del lugar- ¡Danna, espera!- gritó mientras conseguía llegar hasta él, apoyándose sobre la espalda de su danna.- Tendré que saber lo que hay que hacer, ¿no?
- Molestas Deidara- le dijo éste mientras una especie de cola metálica surgió de su espalda tapada por la túnica atacándo al rubio el cual lo esquivó tranquilamente. De todas formas se alejó por si a la próxima no fuera una broma.
- Él ya sabe lo que hay que hacer- había aparecido alguien más- déja de llamar la atención y solo alégrate de poder usar tu "gran arte" en una nueva misión.
- ¡Uhm!- enfadado, el rubio se dirigió con la cabeza alta hacía donde se habia marchado su compañero tras el "ataque". Cuando llegó hasta él murmuró:
- Ése Itachi me las va a pagar...
- Mejor no murmures tan alto si no quieres que te oigan. Además, deja a Itachi porque es mucho mejor que tú. No conseguirías nada...
-¿Y para qué crees que me entreno?
-Si, claro. ¿Y mientras tanto él que hace? ¿Esperarte? Con lo lento que...
- ¡Está bien! Lo he entendido...- dijo con disgusto. Tenía razón.- ¿Me podrías explicar de qué va la misión?
- Por el camino- dijo tajante- tenemos que dirigirnos hacia el norte. Supongo que con el rato que llevas preparándote ya lo tendrás todo...
- Pero si para el norte está la villa de... uhm... -de repente se dio cuenta de que no llevaba nada encima- No. Me lo he dejado.
-Ugh... te espero. No tardes, Deidara...
-N-no- y echó a correr en busca de su arcilla, sin ella no era nadie... además, aquélla mirada de Sasori como que daba miedo. Mejor no hacerlo esperar.
-Ya estoy listo.
-Bien. Veo que me has hecho caso. Vamos.
Ambos se perdieron entre los árboles con idea de cumplir aquélla misión en la que...
-Danna...
- Dime...
- ¿Me lo puedes decir ya?
- ¿El qué...?
Deidara no necesitó repetir la pregunta. Su mirada y el tono de voz reflejaba la incertudumbre que tenía por saber para qué habían salido aquélla mañana. Y eso a Sasori le parecía entretenido.
-Sólo te diré que tenemos que adentrarnos en una villa para conseguir una cosa que el líder quiere.
- ¡Va, Danna! ¡No me tomes el pelo!
-Es que me gusta la cara que pones cuando te enfurruñas con algo.
Al oír esto, Deidara no pudo evitar sonrojarse. A pesar de que le fastidiaba que no se lo contara aquéllo habia dado en su punto débil. Se encontraba dándole vueltas a una buena respuesta cuando...
-Vaya, tenemos compañia.
- Uhm, ¿qué?- preguntó desconcertado el rubio. La conversación le había desconcentrado lo suficiente como para no notar todos aquéllos chakras hostiles que ahora les rodeaban.
- Interesante, uhm- se recompuso- Siempre va bien un poco de animación...
- Deidara, de éstos me encargo yo- dijo su maestro cortantemente.
-¡Siempre igual, uhm!
- Más vale que te alejes, sino la misión se irá al traste.- dijo amenazándolo de nuevo con aquélla cola, del que ahora parecía gotear un pequeño líquido verdoso.
- Qué directo. Ya va a usar su veneno.- pensó Deidara mientras se alejaba.
- Bien, sigamos nuestro camino.
- Has tardado mucho Danna... -dijo ofuscado- luego soy yo el tardón...
- No he tardado tanto, piensa que eran muchos. -comentó
- ¿Acabaste con todos?- inquirió.
- ...
- Dimelo.
- Si -finalmente respondió Sasori.- A todos.
- uhm...
Durante largo tiempo estuvieron sin dirigirse la palabra. Deidara parecía pensativo tras la última conversación y Sasori no se atrevía a empezar conversación. Seguramente estaba enfadado por no haberle dejado se partícipe del combate. Por lo menos no se había dado cuenta de...
- Danna, ya ha oscurecido. -dijo el rubio rompiendo finalmente el silencio- ¿Mejor si buscamos algún sitio para dormir un rato no?
- ¿Te parece bien allí?
A unos metros de distancia había una especie de cueva. Parecía algo húmeda pero mejor eso que nada.
Una vez conseguí "escaparme" del tren dejando a las chicas atrás me marché.
Lo que no sabía era lo que les deparaba el futuro mientras yo estaba absorta pensando qué era lo que ocurría realmente...
*En el tren, con las chicas*
- Vaya... nos ha dejado tiradas justo cuando el tren se ha puesto en marcha.- comento Sakare.
- Pues no hay más remedio que no pensar en ello hasta que lleguemos...- respondió Yumi.
- Ya... ¿pero a dónde vamos exactamente?- inquirió Miru mirando interesada a Yumi.
La aludida pasó de la pregunta que le acababan de hacer cambiando de tema.
- Mejor vamos a buscar un sitio y dormir un rato. Estoy hecha polvo.
*En la estación*
Me encontraba en el andén, ahora vacío, sintiendo la necesidad de saber si era Kisapi la que se encontraba en el otro tren. Pero había algo en mi interior que me decía que no debería... que no tendría que haberme alejado de las chicas.
- ¿Y ahora qué hago...? Me bajé con la idea de saber lo que ocurre y ahora no me atrev...¡arg! ¿¡se puede saber porqué hablo sola!?
Supongo que sería esa sensación que recorría mi cuerpo. De repente toda esa agilidad que había tenido a la hora de bajar del tren había desaparecido completamente. Ahora no podía mover ni un solo músculo y sin embargo mi mente no dejaba de darle vueltas al tema.
- Debo volver a casa. Deben de estar preocupados. Por lo menos... me... ¿despediré?
No sé porqué pero en ese momento todos mis pensamientos eran negativos. Y continuaba hablando sola.
*En el tren*
- Mirad, aquí hay sitio para las cuatro.- señaló Yuki.
- Uf, menos mal. Estoy cansada- comentó Sakare- por cierto, ¿estás preocupada por algo Yuki?
- ¿Yo? Ehm... bueno, sí. Un poco.
- ¿Es por ella verdad?- preguntó Miru.
- Sí... es que no es bueno que se bajara de nuevo. La estación me dió mala espina.
- Y por eso estabas en el tren desde un principio, ¿no?- habló Yumi
- Sí, me sentí fuera de lugar... no me sentía rodeada de gente como yo. Parecía como si estuvieran...
*En la estación*
... muertas. Es verdad, volvía a estar rodeada de todas esas personas.
Capítulo 1~ El encuentro
Capítulo 2~ Supervivientes
Capítulo 3~ Encerradas
Capítulo 4~ Desconocida
Capítulo 5~ Instante
Capítulo 6~ Caminos
- Mejor que nos quedemos a esperarla en este tren y luego...-comenzó Yumi.
- ¡Un momento! ¿Ahora no me preguntas qué prefiero hacer?- le dije descarada.
Yumi se quedó quieta, mirándome fijamente como si quisiera que cambiara de opinión. Sabía que mi intención era ir al otro tren sin necesidad de preguntármelo.
- ¿De verdad quieres ir?
- Sí...
Se quedó callada por un intante en el que las demás no dejaban de mirarse entre ellas sin saber qué decir.
- Está bien. Pero...
- Voy a ir sola.
- ¿Sola? No, no pienso dejarte ir.
¿Cómo? ¿Que no piensa dejarme ir? Yumi continuaba tan seria como antes, de echo su expresión había empeorado tras mi última frase: ahora parecía preocupada.
- Es importante que te tengamos cerca- me repondió.
- ¿Porqué es tan importante que esté cerca?- se atrevió a preguntar Miru.
- Porque sí. Ya lo sabréis cuando toque. A mi no me lo ha dicho nadie...- respondió Yumi.
¿Que no se lo había dicho nadie? Venga hombre... pues yo tampoco necesito que me lo diga nadie, lo descubriré yo sola. Por cierto...
- ¿Cuando se supone que sale este tren?- pregunté.
- Pues... dentro de unos... diez minutos.- respondió Yuki mirando su reloj.
- Ok, gracias. Decidido, nos quedamos en el tren.
Nunca unos minutos habían pasado tan lentos. Poco a poco me iba fijando en el secundero del reloj que Yuki me había dejado mientras analizaba con detenimiento los movimientos que haría poco después. Cada vez estaba más nerviosa. El sonido que informaba de la salida del tren me extrajo de mis absortos cálculos. ¡Es el momento!
- Lo siento chicas. Ya nos veremos.
Ante la estupefacción de las demás salí del tren a toda prisa, justo un intante antes de que las compuertas cerraran impidiendo la salida de cualquiera que lo intentara.
- ¿¡Estás loca!?- preguntó Yumi enfadada.
- No... quiero saber qué está pasando. Me voy al tren con... esa persona que supuestamente es Kisapi.
- Mejor que nos quedemos a esperarla en este tren y luego...-comenzó Yumi.
- ¡Un momento! ¿Ahora no me preguntas qué prefiero hacer?- le dije descarada.
Yumi se quedó quieta, mirándome fijamente como si quisiera que cambiara de opinión. Sabía que mi intención era ir al otro tren sin necesidad de preguntármelo.
- ¿De verdad quieres ir?
- Sí...
Se quedó callada por un intante en el que las demás no dejaban de mirarse entre ellas sin saber qué decir.
- Está bien. Pero...
- Voy a ir sola.
- ¿Sola? No, no pienso dejarte ir.
¿Cómo? ¿Que no piensa dejarme ir? Yumi continuaba tan seria como antes, de echo su expresión había empeorado tras mi última frase: ahora parecía preocupada.
- Es importante que te tengamos cerca- me repondió.
- ¿Porqué es tan importante que esté cerca?- se atrevió a preguntar Miru.
- Porque sí. Ya lo sabréis cuando toque. A mi no me lo ha dicho nadie...- respondió Yumi.
¿Que no se lo había dicho nadie? Venga hombre... pues yo tampoco necesito que me lo diga nadie, lo descubriré yo sola. Por cierto...
- ¿Cuando se supone que sale este tren?- pregunté.
- Pues... dentro de unos... diez minutos.- respondió Yuki mirando su reloj.
- Ok, gracias. Decidido, nos quedamos en el tren.
Nunca unos minutos habían pasado tan lentos. Poco a poco me iba fijando en el secundero del reloj que Yuki me había dejado mientras analizaba con detenimiento los movimientos que haría poco después. Cada vez estaba más nerviosa. El sonido que informaba de la salida
-Entonces... ¿qué se supone que debemos hacer ahora?- preguntó Yuki insistiendo todavía con el "pomo".
-Creo que lo mejor será sentarnos y esperar- dijo Yumi.
-Sí, pero por lo menos hay...- comenzó Miru y de repente el vagón quedó a oscuras- ...luz.
-Eso pasa por hablar demasiado...-comentó Yumi.
De nuevo, fuera del tren, se escuchó un ruido extraño, como si alguien estuviera acercándose al vagón.
-Jo, empiezo a tener algo de miedo- dijo Yuki.
-Bah, si ella no se asusta- me señaló Yumi, convencida- es que no pasa nada.
-¿Y eso porqué?- repliqué yo sin entenderlo.
-Pues, por ejemplo, eres tú la que nos has traído a este tren... por algo será. No creo que pase nada.
-¿¡Que yo os he traído aquí!? Pero si fue Miru la que vino a buscarme a...
Otro golpe, y otro... estaban llamando a la puerta. Yuki, estrañada, fue hacia ésta y preguntó:
-¿Hay alguien?
-¡Claro que hay alguien!- exclamó Sakare, que al fin se atrevió a hablar.
- ¿Me podéis abrir?- dijo una voz.
Yuki segiró hacia nosotras.
-¿Abro?
-Haz que diga las palabras mágicas- dijo Miru.
-¡Anda ya! Voy a abrir...
-No, si más que nada es que hace un momento no podías.
-Tira ahora- dijo la voz de fuera- ya no hay nada que te lo impida.
-Ah... bueno...
Entonces Yuki tiró de la puerta permitiéndonos distinguir la silueta de una chica, a la cual no conocíamos de nada, que llevaba una caja de herramientas en brazos.
-Gracias. No podía abrir por culpa de la caja...
-Ya, pero... nosotras hace un momento no podíamos salir porque...-dije yo, pero de nuevo fuí cortada por la chica.
-Lo sñe, la puerta que lleva al otro vagón es automática y la electricidad lleva fallándo un rato despues del golpe y en la otra puerta... bueno, me he encontrado con una chica que sujetaba la puerta por el lado de fuera...
-¿Y dónde está?- dijo Yumi.
-Se fue corriendo cuando llegué.
-¿Sabes hacia dónde?
-Pues creo que hacia el tren que se encuentra en la tercera vía... bueno, voy a intentar arreglar la conexión.
El tren del que hablaba era en el que nos encontramos a Yumi. Aquél tren que me dió mala espina.
-Entonces estoy convencida que esa chica era Kisapi- concluyó Yumi.
-¿Y para qué iba a ir Kisapi al tren equivocado?- preguntó Sakare a Yumi.
-Supongo que... para lo mismo que yo.
-¿Tú también estás aquí?
-¡No! ¡Si querrías que formara parte de todos ésos que están muertos…!
- No, no es eso- contesté- Yuki, que por mi mejor que no estés muert…
-¡Sólo faltaría! Vale que siempre que quedo contigo llego tarde pero no creo que eso fuera motivo para… ¿qué te pasa?
Acababa de darme cuenta: -¿Q-queréis decir que todo el que no esté en el tren está muerto?- pregunté a las chicas mientras pensaba en aquellas otras personas que formaban parte de mi vida.
-Bueno… -empezó Sakare.
-…realmente…- titubeó Miru.
-¿Qué? – dije metiéndoles prisa. A pesar de eso no me dio tiempo de sonsacarles nada porque un golpe que provenía del otro lado del tren sacudió todo el lugar.
-¡Oh, no…!- exclamó Yumi- Kisapi estaba en aquél lado.
-¿Kisapi?- preguntamos Sakare y yo a la vez.
-Si… así es como llamo ahora a Juegui… jejeje… ¿¡a que suena bien!?
-Si, me gusta- contestó Miru.
-Y a mi- dije yo.
-Uhm… se supone que ha pasado algo…- interrumpió Yuki-… justo donde se encontraba Juegu…digo, Kisapi- corrigió en cuanto la miramos con cara asesina.
-¡Es verdad!- dijo Sakare- menos mal que estoy aquí para deciros lo que tenéis que hacer que sino no sois nadie.
-Ale, ale, -dijo Yumi golpeando cuidadosamente la cabeza de Sakare- mejor que vayamos a ver si está bien, que esto parece el metro y no hay cobertura- comentó fastidiada al ver que no podía contactar a través del móvil.
Entonces las cinco comenzamos a ir de vagón en vagón, repletos de gente que no conocía. Lo raro es que parecían estar tranquilos a pesar del fuerte estruendo que habia provocado el golpe anteriormente.
-¿Ellos también están muertos?- le susurré a Miru que iba detrás de mi.
-Uhm, no. No creo. Aunque tampoco estoy segura.
-¡Ya está!- exclamó Sakare, que iba delante.
-¿Ya está el q…?- entonces me giré y la ví.
-¿Ya has encontrado a Kisapi…?- dijo Yumi mientras se asomaba tras Miru.
-¡No! Pero…¡ya he encontrado un asiento para mí! Este tren está llenísimo.- dijo feliciana.
No, no la matamos si es que os lo estáis preguntando. Simplemente… bah, mejor que quede censurado. La cuestión es que tras el momento censurado y un rato atravesando vagones, llegamos al último, donde supuestamente se encontraría Kisapi.
-¿Hola?- dijo Yuki tras largo tiempo callada- ¿estás por aquí? ¿Hoooooooola?
Entonces se apagaron las luces.
-¿¡Qué has hecho ahora Sakare!?- bramó Yumi.
-Joeeeee… nada.- respondió la aludida- dejadme, que ya he tenido bastante con lo del -piiiiiii- y lo de -piiiiiiiii- …. ¡que solo me había sentado!- dijo enfurruñada.
-No, lo peor de todo es que las puertas no se abren- comentó Yuki, aferrada al “pomo”- Estamos encerradas en este vagón.
En un principio iba a preguntarle qué era eso de “peso moral”, pero me quedé alucinada con la última aclaración.
- ¿Cómo…? Pero si todos están… no sé… yo me he chocado hace un momento con un hombre que…
- Shh! – me cortó Sakare- hay que correr. ¡Vamos al tren enseguida!
Y ahora a correr. Cada vez parecía entender menos el asunto. No conseguía atar cabos de ninguna manera, tal vez porque no se me da muy bien pensar mientras estoy asustada. Finalmente llegamos a aquél tren tan desastroso en el que Sakare se dispuso a entrar cuando…
- ¿¡Estáis tontas o qué!?
Del interior del tren apareció Yumi, bloqueando la puerta mientras empujaba a Sakare de nuevo al andén, donde cayó sobre Miru: acabaron las dos en el suelo.
- Vaya, no te había visto –me dijo Yumi tras observar un rato a las chicas, que todavía no se habían levantado- por lo visto ya no falta nadie.
- ¿¡Se puede saber porqué me tiras!? – dijo Sakare malhumorada- Pensaba entrar en el tren…
- Es verdad, y resulta que íbamos con algo de prisa- comentó Miru- Es peligroso estar fuera.
Yumi les respondió con una mueca de incomodidad, luego me miró y dijo:
- Veamos qué piensa ella de este tren.
- ¿Qué quieres decir con que “qué pienso”?
- Simplemente dime qué sentiste al ver este tren.
Entonces recordé aquél sentimiento tan extraño que tuve cuando Miru lo señaló.
- Pues… me asuste… -dije, aunque me diera vergüenza reconocerlo- digamos que sentí un vacío en mi interior que quería evitar que entrara en él.
- ¿Veis?- preguntó mirando a Miru y Sakare, que no sabían que decir- gracias a su argumento me será más fácil deciros que… ¡os estabais equivocando de tren!
Eso hizo que las dos se miraran para después comenzar a echarse las culpas la una a la otra:
- ¡Pues Sakare se echó a correr hacia aquí!
- ¡Pero tú lo habías señalado al llegar a la estación!
- ¡Serás mala pers…!
Miru calló al darse cuenta del detalle:
- Yumi… y si este no era el tren… ¿para qué estás aquí?
Entonces volví a tener un sentimiento raro. Aunque al parecer esta vez no era yo sola. Pero Yumi enseguida se defendió:
- Pues porque sabía que os ibais a equivocar… porque mira que sois torpes… bueno- prosiguió, al parecer intentando cambiar de tema lo antes posible- dejaos de preguntas tontas y venid conmigo al otro. Estarán cansados de esperar.
- ¿Quién…? – comencé a preguntar.
- Ya lo verás.
De nuevo el “ya lo verás” de las narices. Primero Miru, ahora Yumi…
- Ya estamos, subid.
Este tren parecía distinto. A pesar de que estaba tan destartalado como el otro, en cuanto me dispuse a entrar, me sentí muy confortada. Una vez estuvimos todas dentro las puertas cerraron.
Mientras escribía iba pensando de qué iría la historia y qué tipo de personajillos crearía para ella pero no hizo falta más que alzar la vista. Lo que no sabía es que con ese simple gesto comenzaría una extraña historia que merecería ser contada. Y no es que la persona que encontré fuese alguien extraño, pero sí el hecho de que fuese ella quien estuviera frente a mí en ese momento y en ese lugar…
- ¿Miru?
… pero lo más extraño fue lo que me dijo:
- Sí, pero ahora estate calladita y sígueme sin rechistar.
Eso se me hizo realmente raro. Bueno, no es que tuviera mucha relación con ella como para saber si solía utilizar ese tono tan seco y cortante pero esta vez parecía muy agobiada, a la vez que se esforzaba por aparentar calmada y tranquila.
Como me había ordenado, recogí mis cosas y la seguí.
- Vamos a coger el tren… ¿llevas dinero?
- ¿Para qué vamos a coger el tren? –dije en mi primer comentario tras largo tiempo de estar callada.
- Ya lo verás.
La verdad es que sí que tenia dinero, unos 15€ para ser exactos ya que el domingo anterior Key me había pagado una entrada para un concierto que le había comprado. Se los enseñé y fuimos a comprar el billete. Mientras tanto no podía dejar de darle miles de vueltas al hecho de que Miru estuviese tan “alarmada”.
- Vamos, aquél es el nuestro –dijo ella señalando un tren bastante roñoso comparado con los otros.
Al ver aquél tren tuve una extraña sensación de vacío. Estaba asustada.
- Miru, yo no voy a ninguna parte si no me dices qué ocurre- dije con firmeza a pesar de que me invadía un sentimiento de agobio.
- Está bien, te entiendo… - dijo resignada- sabía yo que no me seguirías tan fácilmente…
- No sé si tomármelo como piropo o no. Vamos, desembucha.
- A ver… digamos que… si no subimos pronto al tren… ¿podríamos morir?
- O.o ¿Qué?
- Pues que nos persiguen, sobretodo a ti, y la gente que nos rodea también está en peligro… ¡no! – dijo adelantándose a mi pregunta- no sé el porqué ni quién.
No sabía qué decir, me quedé totalmente paralizada ante tal aclaración a pesar de su bravedad y de que era causa de miles de dudas.
- Vaya explicación… - dijo una voz a mi espalda. A pesar de eso reconocí quién era enseguida- te has dejado muchas cosas… y lo de que la gente está en peligro… ¿te has fijado en ellos?
- ¿Qué les pasa, Sakare?- dije tras estar un rato observando a mi alrededor- ¿Y qué es lo que sabes tú que Miru no sepa?
- Eso, lista, cuéntanoslo –dijo Miru algo tocada moralmente.
- ¡Ja! Eso demuestra que tenéis poco… cómo diría… poco “peso moral”- comentó Sakare convencida de sus palabras, luego continuó: -¿No veis que ya están todos muertos?
alejarse del tuyo para continuar adelante o algunos compartirán en línea paralela aquéllo que vivas tú... ¿de verdad alguien querría vivir una vida
tan vacía como la mía? Ni siquiera a mi me gusta este sendero...
No soy alguien importante, no hago nada interesante... simplemente sigo la línea de muchos, de casi todos aquéllos que viven en mi sociedad. A
veces pienso en el motivo por el cual existimos. ¿Somos tantos por algún motivo? ¿Qué me depara el futuro? Lo único que sé es que quiero
cambiar..."
- ¿Es la chica que dió el aviso?
- Sí, soy yo. ¿Cómo está...?- me acaba de descubrir recordando aquéllas palabras que rondaban por mi mente mucho antes de todo lo que ha
sucedido.
- Lo siento pero... no pudimos hacer nada... su herida era demasiado grave y ha fallecido...
Siento como si alguien hubiera vertido sobre mi una jarra de agua fría, congelada, como si quisiera agravar aquél dolor que ya siento dentro de mí después de esas palabras.
- ¿Señorita...? ¿Se encuentra bien?
- No... pero no importa. ¿Y la otra pers...?
- Sigue en estado de coma. Pero debería obligarle a irse, dentro de poco cerraremos a las visitas y parece muy cansada.
- Sí, claro...
No se cómo quiere que esté una persona después de todo lo que ha pasado... pero tenía razón y por eso he vuelto a casa. Ya no me necesitan...
para nada... ¿porqué no puedo dejar de llorar...? ¿Porqué tengo tantísimas ganas de ponerme a gritar...?
- ¡Mierda! ¡Se me ha caído todo al suelo...!
Y aquí está. Entre todo el desorden creado por la caída... mi diario. Algo que siempre pensé que era una idiotez pero que nunca pude dejar de escribir... y ahora es lo único que me queda de él... los recuerdos de todo "el camino" que compartimos juntos. ¿Porque siento este impulso de ponerme a leerlo, pero a la vez una fuerza interior que me lo impide porqué se que me va a doler?
Han pasado tres años y nunca dejé de escribir... porque me sentía interesada en la vida, liberada... ahora me siento egoísta e impotente al pensar que me alegré de que mi vida estaba cambiando.
- Y ahora que está muerto... se sentirá culpable de todo lo ocurrido... no se qué hacer...
Tumbada en la cama pienso en todo esto... necesito relajarme. ¿Cómo lo conocí? Ni siquiera lo recuerdo bien... voy a buscarlo, siempre me ha hecho gracia leer cosas que escribí hace un tiempo.
